• Maria Gomensoro

Un casamiento gitano familiar

El 31 enero de este año  se casó mi sobrino Carlos. Llegó desde Portugal junto a Inés y su hijita Ava para reunir a familia y amigos en una “ceremonia de amor”.  Obviamente que nadie tenía idea de como seria o de cómo  venía la cosa.  Así es como es todo con Carlos. Desde siempre un ser especial y escurridizo a la lógica de la norma, pero para mi un alma excepcionalmente sabia. De lo que estábamos seguros, era que de que nos iba a embarcar en una experiencia distinta, pero nadie se  percató en ese momento que estábamos siendo convocados a probar unas gotitas de la  forma en que toman la vida  Carlos e Inés. Una forma que de alguna manera, cuando pase esta pandemia, vamos a tener que empezar a incorporar ya sea por querer o por necesidad. 




Con todo este preámbulo era evidente que la invitación no iba a venir por correo,  en sobre blanco con o sin pichón. Una tarde a fines de diciembre nos encontramos dentro de un nuevo grupo de whatsapp donde el novio nos daba la bienvenida a la preparación de la fiesta y un instructivo con lo que cada uno de los convidados tenía que hacer. 

El lugar elegido sería el jardín de la casa de mi hermana Elisa a las 17 y 30 puntual ya que a esa hora comenzará la ceremonia y se cerrarán las puertas de ingreso hasta que la misma termine. Cada una de las personas y familias invitadas, deberían  llevar algo para compartir: tartas, pizzas, empanadas, dulces, postres, así como  la bebida de preferencia, ya sea con o sin alcohol. El fuego iba a estar prendido e iba a haber hielo a disposición. Muy importante el detalle de que de cada uno tenía que llevar su vaso y en lo posible nada de plastico.





La solicitud de los novios además era que todos llevaran puesto, colores, flores, algo gaucho o gitano. 


Muy rico todo. Vamos a decir la posta. El whastapp ardió. Los que estamos acostumbrados a que nos esperen con todo resuelto y que no nos compliquen demasiado, fue un shock. Que te inviten a una fiesta y que tengas que llevar para compartir, comida, bebida y encima tener que pensar en un dress code, chau, cerra y vamos. Nos sacudió la estantería. La movida empezaba con ese whatsapp y no al momento de llegar al evento en cuestión. 


Asi que arrancamos armando listas de salados o dulce, quien pone el hielo,  quien estaría en la parrilla para tomar turnos y no clavar a nadie (cosa que no se respeto ¡obvio!). Después el intercambio de referencias de vestuario. Las preguntas de quien tiene que y cuales de los hombres se animarian a cumplir con este pedido de vestir fuera de la clásica.


Entre idas y vueltas, empezaron los intercambios de recetas y piques para hacer un tipo de masa para empanadas y rellenos varios. Secretos culinarios de familia generosamente divulgados hasta con videos tutoriales, todo esto entre auténticos desconocidos de ambas orillas. Aparecieron los chistes, los stickers y gifs. Y sin darnos cuenta la comunidad de invitados nos empezamos a involucrar cada vez más en la construcción de la celebración de de esta historia de amor lusitano....Como nos cuenta Carlos mi sobrino nomade...




Recién llegado a Portugal desde Uruguay. A una comunidad que con dos amigos habíamos creado hacía un año. Donde se daban grandes fiestas de Luna nueva a luna llena. Estábamos en boca de todos . Rock y surf el sueño casi completo, el producto éramos nosotros !!
Era comienzo de primavera , decidimos hacer un segundo festival para las familias y todo el público . Donde habría desde  artistas plásticos , capoeira, tarotistas, yoga , teatro , dj’s , artesanos y ropa “ vintage “. (La frase a mi no me casa nadie nos seguía ).Fue ahí que bajando la colina del lugar , viendo expositores y visitantes llegar . Vi a Inês. No sabia quien era , pero sentí algo fuerte. Vi una guerrera , su vestimenta era echa a medida para mi y aún no sabía que su corazón también (siempre fui coleccionista de cosas raras y viejas ,pocas obvio como buen Uruguayo ). Y le dije a mi socio; “Quien es esa?” -Inês de @Nomadabazaar -ui , la haría mi mujer-cuantas veces me dijiste eso .... Esa misma noche sentados por error bajo un pino de 186 años le dije que la amaba , que no sabía porque pero lo sabía. Dos años después somos mujer y hombre , tenemos una hija amiga (cómplice brutal) , un perro hermano y una marca que es un reflejo de cómo somos , como vivimos y como nos vestimos.
Ella además de diseñadora es Vintage Hunter (sola en una gran van blanca con un pájaro enorme en el capo durante 7 años buscando piezas únicas).
Yo soy curador de arte aunque ahora un poco madre y un poco padre . Al igual que mi mujer . Inês tenía un gran shop que te sentías en los años 70 con ropa y accesorios de todas las épocas y etñias. Por la maternidad lo cerró. Y yo por diferencias deje mi empresa/comunidad . Ahora además de ferias y festivales tenemos una marca online .
Vivimos en un campo, cerca del mar (en un lugar secreto jaja) el anterior lo dije tanto que hoy ya no hay lugar ...Nos dedicamos a encontrar  esas piezas únicas y como todas las artes , encontrarles esa novio/novia que sin saber lo esperan por ahí . Investigando al máximo la prenda, accesorio etc ( yo a veces hago changas pintura , albañilería , clases de surf o lo que sea todo suma). Tratamos la tierra, huerto y frutales. Del sistema... hacemos su buen uso . Necesario es! Hasta que a Africa en Van nos vayamos. Pero muy poco por suerte(dentro del mismo) Un día en nuestra vida... se despierta la beba y arranca(como los gallos) con el sol en la ventana del este . Ponemos música, o suena el piano , guitarras ,darbuka. Saludamos a nuestro querido Afra(el perro) . 
Entre desayunos y mateadas , vemos los  pedidos online , los festivales y ferias a preparar (ahora con covid nada). 
Ir a surfar, playa, pesca submarina , amar la huerta , diseñar.. disfrutar.
Nunca falta el recordar nuestro gran casamiento gypsy en Uruguay, el cuanto nos amamos, respetamos y cuidamos uno al otro . Manteniendo nuestro amor vivo con pequeños gestos diarios.

Esa tardecita fue mágica. La novia radiante, el novio feliz. Los amigos y familiares del whatsapp como chanchos de toda la vida. Lucía se paseaba con los brownies que ella misma había cocinado ofreciendolos como el manjar de los Dioses. Nacho se pasó en la parrilla haciendo las pizzas caseras de los primos del novio y los chori que trajeron los más veteranos que “sin carne no te la llevan”.  El plantel menor jugaba a la pelota y corría por el parque de sauces mientras las tías y madres los miraban de reojo esperando el momento que la cuerda se les acabe y caigan redondos por algun sillon de la casa. 


Cuando el momento llegó Ines entró caminando por improvisado camino de pasto, flores y luces hasta el altar de alfombras y arpillera donde esperaban  Carlos y uno de esos amigos del alma que tantos tiene, mi queridisimo gitano. Ese amigo que ofició la ceremonia nos invitó a recorrer las venas de esta unión y vibrar con ellos en su misma sintonía que hace crecer con su energía todo lo que los rodea y los toca. 


Bailamos, cantamos, festejamos como nunca el estar vivos ….hasta que la pachamama nos disuelva. 



...En el futuro nos vemos haciendo kilómetros en el continente prometido . Educando nuestra hija por medio del intercambio y home schooling . Ella nos vino a enseñar también y mucho . Entonces brindar y proponer. Pero siempre la prioridad lo que más le interese que es lo que siempre va cambiando ... como la vida misma !!! El mar, la música, la naturaleza y sobre todo las ganas de vivir y amar .
Sea lo que sea ,como una buena familia nómada”...

Nomade Bazaar

@nomadabazaar




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