Cuarentena x 10

Actualizado: abr 17

Josefina y Santiago llevan 20 años de casados y tienen 10 hijos. Martina tiene 18, Santiago 17, Federica 14, Justina de 11, los mellizos Pedro y Felipe 8, Mercedes de 6, Manuel 5, Juan de 4 y una beba de 8 meses llamada María Jesús.





En esta época de cuarentena, donde las dinámicas familiares son sin dudas las más afectadas y las que han tenido que buscarle la vuelta para adaptar las rutinas de cada integrante y aprender a convivir y vivir en modo pandemia, conocer como encara una familia numerosa el homeschooling, el encierro, la paternidad al 100 % merece nota aparte.


Josefina “Cote”, con María Jesús a upa entre mate y mate, se toma una pausa, la primera de un largo día, para contarnos como es su jornada. Lo primero que destaca es que están todos mentalizados de que estas no son vacaciones y que de entrada quedaron bien pautadas las rutinas diarias.  Para una familia con tantos chicos, para Cote y Santiago, es fundamental que los chicos tengan actividades y cuanto más tengan para hacer, mejor. Cote tiene clarísimo que cuando el día ofrece mucho para estar entretenidos, hará que este parezca más corto y, por ende, que la cuarentena pase más rápido, y si bien es un esfuerzo para los padres el estar de tras de que las cumplan y las hagan, sabe que es preferible pensar:

Que suerte que tenemos todas estas tareas y que los chicos están entretenidos en esto y agarrarse de lo que hay y dar gracias a Dios y a los Colegios de que puedan por suerte seguir. Ellos, los colegios, están trabajando muchísimo en todo esto y también es toda una novedad.Me da cosa, sinceramente, con todo el esfuerzo que están haciendo, que la gente se queje por el trabajo que implica. Yo también estoy como loca, no soy maestra, ni se enseñar. Cuando viene el berrinche, doy vuelta la página y si no sale, no sale. Pienso que el colegio me va a entender.”

Martina, la más grande de la familia, está cursando su primer año de Facultad en la UM como estudiante de Administración de Empresas. Los dos hermanos que la siguen están en secundaria, otros 4 de sus hermanos están en primaria, Manuel en prep y Juan en Jardín.


La casa empieza a cobrar vida, bien temprano a la mañana.  María Jesús, la bebita de 8 meses se despierta a las 7 am igual que los más grandes que arrancan temprano con sus clases. Esto, para Cote no es un detalle menor ya que cuanto más temprano se mueva la cosa, más temprano termina. Y los ayuda a todos a organizarse mejor.


Para poder seguir las clases online, Santiago, el papa y los más grandes dan una mano y ayudan a los más chicos. Santiago, que además de hacer su trabajo desde casa, es empresario, es el que maneja mejor la tecnología así que le toca asistir a los chiquitos en el desarrollo de las clases virtuales.

No hay computadoras para todos. Solo los tres más grandes tienen una PC para cada uno por que tienen que estar conectados todo el día, a los más chicos les toca compartir dispositivos.

Entre Cote y Santiago se reparten las tareas de la casa y de estar ahí para atenderlos a todos. La atención para Cote es fundamental. Son muchos y muy distintos. Cada uno va siguiendo su clase como lo pide el colegio. Algunos lo llevan mejor y otros peor:

Ahí es cuando nosotros como padres, nos estresamos más o menos. Tenemos toda la variedad de personalidades, y ahí es cuando yo en particular quiero que todo les salga perfecto. No me da lo mismo, quiero que todos hagan bien los deberes, que todos hagan bien las tareas. No es porque por tener 10 me da lo mismo.”

os dos sienten que la cuarentena los cambio muchísimo, no tanto el clima de la casa ya que en general reina la paz. Pero cada uno tiene sus momentos. Quieren ver a sus amigos, otros quieren volver al colegio, otros al revés están felices en sus casas y aunque extrañan a sus amigos la están pasando bien.


Pero para Cote en especial el párate laboral está siendo difícil y necesitan trabajar más. Sin embargo, ella está confiada que todo cuando termine a un ritmo lento o mediano se va a volver a la normalidad y que esto nos va a dejar un aprendizaje.


No sé si algo más lindo o qué, pero algo vamos a sacar y que sea lo mejor.”




Cote, además de mama a full de 10 hijos, es una de las primeras emprendedoras de nuestro país. Fundadora de la primera feria de diseño y moda del medio del Uruguay, que abrió puertas para fomentar el consumo y al desarrollo de productos de emprendedores locales, y que hoy se está proyectando en una plataforma online para así llegar a todo el país.


Tiene una mirada positiva pero realista con lo que hoy nos toca vivir como sociedad y como raza humana. Cote habla desde su familia y la forma en que juntos se paran delante de esta adversidad:


No sé si me gusta o disgusta esta etapa en la que estamos. Nosotros como familia lo aceptamos. Somos 100 por ciento humanos. Hay altibajos, hay días divinos donde todo fluye, hay otros que todo nos sale mal. Pero si pasamos raya, hay un clima lindo y de aceptación. En el día a día, y no solo en estos días de pandemia, poder ver interactuar a mis hijos, con sus hermanos, ver esas pequeñas cosas que siempre quisimos con Santi, propias de las familias grandes, para nosotros que apostamos por esto el sentimiento es inexplicable. No fue fácil, para nada. Hemos tenido que renunciar a mucho.  El día no tiene 24 horas, para nosotros a veces tiene 48, más en estos días de encierro. Pero al final, cuando vemos a nuestros hijos disfrutas muchas cosas de ellos, de las cosas entre hermanos que se dan el uno al otro con una naturalidad y espontaneidad que si lo tengo que enseñar no me sale.”


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